Los subsidios energéticos aumentaron casi 117% en un año, según datos del Instituto Mosconi

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Con base a los datos del Informe de Tendencias Energéticas de IAE Gral. Mosconi, los subsidios energéticos devengados presentan un incremento en términos acumulados en el año 2022 según datos de ASAP

Los subsidios a los servicios están en el centro del debate político. Especialistas sostienen que la segmentación de tarifas no resolverá el problema que se acrecentó en el último año.

El sector energético se encuentra en medio del epicentro político, según los economistas, porque a tamaña crisis económica no se pueden ignorar los desequilibrios macroeconómicos en los que se destacan los “exorbitantes” subsidios energéticos que, según el presidente del Instituto Argentino de Energía General Mosconi, Jorge Lapeña, constituyen casi el 70% del déficit fiscal primario.

Con base a los datos del Informe de Tendencias Energéticas de IAE Gral. Mosconi, los subsidios energéticos devengados presentan un incremento en términos acumulados en el año 2022 según datos de ASAP, citados en el documento.

Las transferencias para gastos corrientes en energía (los subsidios energéticos) aumentaron 116.8% en el acumulado al mes de junio de 2022 respecto a igual periodo del año anterior. Esto implica mayores subsidios por la “suma nominal” de $411.815 millones sostiene el informe.

En cuanto a la desagregación de los subsidios energéticos, agrega el documento, las ejecuciones presupuestarias más importantes acumuladas a junio de 2022 fueron para CAMMESA ($521,310 millones) que se incrementó 121,9% y ocupó el 69% de las transferencias y para IEASA ($191,892 millones) que tuvo un crecimiento del 234.6% respecto a igual periodo anterior.

“Los problemas –irresueltos y postergados en lo que va del siglo– son graves y se agudizaron como nunca en los últimos meses. El Estado del siglo XXI es incapaz de invertir con racionalidad y eficacia; y los empresarios privados no asumen riesgos en una economía irracional”, sostiene Lapeña en una columna de opinión que escribió para PERFIL.

Situación del mercado eléctrico
Del informe se puede concluir que la segmentación tarifaria no establece una política clara de precios de la energía, por lo que el aumento de tarifas segmentado no representaría un gran alivio para las cuentas públicas, ya que como menciona Lapeña, los problemas se acrecientan con el tiempo y la demanda de energía aumenta.

En el mes de junio de 2022 la demanda total de energía eléctrica fue 15.2% mayor al mes anterior y 8.5% superior a la del mismo mes del 2021. En los datos anuales se observa que en los últimos doce meses la demanda fue 5. 4% a.a mayor respecto a igual periodo anterior. En el mes de junio de 2022 la demanda industrial/Comercial se redujo 0.5% i.m. y aumentó 3.3% i.a. Esta categoría incrementó su consumo 6.6% anual, sostiene el documento.

“Importaciones costosas y fuera de control”
El informe del IAE Mosconi revela “complicaciones crecientes del sector energético con el sector externo”. Según datos de comercio exterior, las exportaciones medidas en cantidades de los principales combustibles para el acumulado en los últimos doce meses muestran mayores ventas al exterior. En el caso del petróleo las ventas fueron 9.1% superiores.

En cuanto a las importaciones, hubo un aumento en las compras de naftas al exterior del 254.6% a.a durante los últimos doce meses respecto a igual periodo anterior.

Por otra parte, en doce meses se importó un total de 2,636.2 Mm3 de Gasoil, es decir 91.3% a.a. más. Por último, las importaciones de GNL totalizaron 3,337.3 MMm3 durante los últimos doce meses relevados por estadísticas de comercio exterior (9.1 MMm3/día) y aumentaron 32% a.a. respecto al año anterior. Mientras que las importaciones de gas de Bolivia totalizaron 3,966 MMm3 (10.9 MMm3/día) y se redujeron 29.6% a.a.

Los datos acumulados en 2022 indican que se exportó 19.5% más de cantidades a precios 71.5% mayores. Esto implica un valor exportado 1 05.4% superior a igual periodo anterior. Por otra parte, las importaciones fueron 57% mayores en cantidades a precios 84.5% superiores. Esto arroja un valor importado 189.7% superior.

Importar energía significa mayor demanda de dólares, de hecho, el shock energético es uno de los factores que tienen en rojo las reservas del Banco Central de la República Argentina.

“Nuestra dependencia energética del exterior es preocupante y se agudiza en el actual contexto bélico”, sostiene Lapeña.

FUENTE: PERFIL.

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