EL CRECIMIENTO NO ES DESARROLLO.
Esta frase sobrevoló permanentemente la jornada desarrollada en Comodoro Rivadavia por el
Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia, el Grupo Jornada Medios y la Fundación
Patagonia Tercer Milenio.
El desarrollo implica, a grandes rasgos, la mejora generalizada de las condiciones de vida de
una comunidad, en este caso la nacional, como resultado de las actividades económicas y
productivas que se apoyan en la dotación de recursos del territorio. En nuestro caso, la
República Argentina.
Esta idea de desarrollo no solo implica la mejora de las condiciones económicas y materiales,
sino de las condiciones anímicas y espirituales del pueblo.
En cambio, el crecimiento es simple y exclusivamente la variación positiva de variables
macroeconómicas, expresadas en estadísticas de las cuentas nacionales y de sectores
económicos específicos. Independientemente de cómo se distribuyen y quiénes se apoderan
de los excedentes que generan los sectores económicos y productivos de una economía.
DICOTOMÍA ENTRE CRECIMIENTO Y DESARROLLO
Esta dicotomía entre crecimiento y desarrollo se ve claramente manifiesta en las economías de
características neocoloniales como la que impulsa el Gobierno de Javier Milei y que muchos
Gobernadores aceptan sin decir nada, a cambio de recursos económicos que genuinamente le
corresponden al pueblo de las provincias.
Pero que, como todos los recursos de los argentinos, bajo pretexto de achicar el déficit fiscal y
de la mano de la “motosierra”, forman parte de una gran transferencia de ingresos de los
sectores populares a los sectores concentrados, algunos nacionales otros extranjeros, pero
nunca en beneficio del propio pueblo.