CUANDO EL AJUSTE TIENE NOMBRE Y APELLIDO: MÁS DESOCUPACIÓN, MÁS PRECARIEDAD Y MENOS FUTURO PARA LOS TRABAJADORES

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CUANDO EL AJUSTE TIENE NOMBRE Y APELLIDO: MÁS DESOCUPACIÓN, MÁS PRECARIEDAD Y MENOS FUTURO PARA LOS TRABAJADORES

Los datos del INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026 no dejan lugar para interpretaciones complacientes.

Detrás de cada porcentaje hay miles de familias que sufren. Detrás de cada décima que aumenta la desocupación hay trabajadores que pierden su sustento, jóvenes que no encuentran oportunidades y hogares que ven desmoronarse proyectos construidos durante años de esfuerzo.

TRÁGICAS CIFRAS DE DESOCUPACIÓN EN ARGENTINA

La desocupación alcanzó el 7,8% en todo el país y ya afecta a más de 1,72 millones de argentinos. Pero la realidad es todavía más grave cuando se observa el crecimiento de la informalidad laboral, que llegó al 44,2%, y la expansión de la subocupación, que afecta a más del 11% de la población económicamente activa.

La pregunta es inevitable: ¿cómo puede hablarse de recuperación económica cuando casi la mitad de los trabajadores se encuentra fuera de los derechos laborales básicos?

La respuesta es sencilla: no existe recuperación para los trabajadores.

Existe recuperación para los sectores financieros.

Existe rentabilidad para los grupos concentrados.

Existe tranquilidad para los especuladores.

Pero no existe bienestar para quienes viven de su salario.

Porque mientras los mercados celebran, las fábricas producen menos, las obras se paralizan, los comercios venden menos y las familias ajustan cada vez más sus gastos para sobrevivir.

LA PATAGONIA TAMBIÉN PAGA EL COSTO DEL AJUSTE

Durante décadas la Patagonia fue presentada como una región estratégica para el desarrollo nacional. Energía, petróleo, gas, pesca, puertos, minería y producción fueron pilares fundamentales para el crecimiento del país.

Sin embargo, hoy las provincias patagónicas comienzan a sentir con fuerza el impacto de un modelo económico que concentra riqueza en pocos sectores y distribuye incertidumbre entre millones de trabajadores.

Río Gallegos encabeza los índices regionales de desocupación con un 8,5%.

Ushuaia y Río Grande alcanzan el 7,5%.

Rawson-Trelew registra un 7,1% de desempleo y lidera la subocupación de toda la Patagonia con un preocupante 10,3%.

Detrás de estos números aparecen miles de historias concretas: trabajadores suspendidos, comercios cerrados, emprendimientos que no logran sostenerse, jóvenes que emigran buscando oportunidades y familias que deben resignar proyectos para llegar a fin de mes.

CHUBUT NO ES LA EXCEPCIÓN

En Chubut la situación resulta especialmente alarmante.

Los desocupados y subocupados ya suman 21 mil personas.

Si se agregan quienes tienen trabajo pero necesitan encontrar uno mejor porque el actual no alcanza para vivir, la cifra asciende a 38 mil trabajadores con problemas laborales.

Es el peor registro de la última década.

Peor incluso que momentos críticos posteriores a la pandemia.

EL FRACASO DE LA TEORÍA DEL DERRAME

Durante meses se repitió que el sacrificio era necesario.

Que primero había que ajustar para luego crecer.

Que el mercado resolvería los problemas.

Que la inversión privada llegaría por sí sola.

Que el derrame terminaría beneficiando a todos.

Nada de eso ocurrió.

Los datos muestran exactamente lo contrario.

Se destruye empleo.

Aumenta la informalidad.

Crece la pobreza laboral.

Se profundizan las desigualdades territoriales.

Y las economías regionales pierden dinamismo.

La famosa teoría del derrame vuelve a fracasar porque jamás estuvo diseñada para mejorar la vida de los trabajadores.

Fue diseñada para garantizar rentabilidad a los sectores más concentrados de la economía.

SIN TRABAJO NO HAY NACIÓN POSIBLE

Desde el movimiento obrero argentino sostenemos una convicción histórica: la verdadera riqueza de un país no está en sus balances financieros sino en la capacidad de generar trabajo digno para su pueblo.

No existe desarrollo con desocupación.

No existe libertad cuando millones de personas dependen de changas para sobrevivir.

No existe progreso cuando casi la mitad de los trabajadores permanece en la informalidad.

No existe federalismo cuando las provincias productoras ven paralizadas obras, inversiones y proyectos estratégicos.

La Argentina que soñaron Juan Domingo Perón y Eva Perón fue una Argentina donde el trabajo organizaba la vida social, donde el salario permitía proyectar una familia y donde el Estado actuaba como garante del desarrollo y la justicia social.

Hoy asistimos a un proceso exactamente inverso.

Menos Estado.

Menos producción.

Menos empleo.

Menos derechos.

Más concentración económica.

Más desigualdad.

Más incertidumbre.

DEFENDER EL TRABAJO ES DEFENDER LA PATRIA

Los números del INDEC no son una estadística fría.

Son el rostro de miles de argentinos que todos los días salen a buscar oportunidades que cada vez escasean más.

Son el reflejo de una economía que se aleja de la producción y se acerca peligrosamente a la especulación.

Son una señal de alarma para toda la dirigencia política, sindical y empresarial.

Porque cuando el trabajo retrocede, también retroceden la comunidad, la solidaridad y el desarrollo.

La historia argentina demuestra que cada vez que se debilitó al movimiento obrero y se subordinó la economía a los intereses financieros, el resultado fue el mismo: más pobreza, más exclusión y más dependencia.

Por eso, frente a este escenario, la tarea sigue siendo la misma de siempre: defender el trabajo argentino, proteger la producción nacional, fortalecer las economías regionales y construir una Patagonia que vuelva a ser protagonista del desarrollo nacional.

Porque donde hay trabajo hay dignidad.

Donde hay dignidad hay comunidad.

Y donde hay comunidad organizada existe futuro.

Chubut, junio de 2026.-

AGENDA PATAGONIA

Movimiento Para la Integración Patagónica

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